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Madrid, en el top 20 de ciudades globales más resilientes ante el calor extremo

Madrid se encuentra en la posición 12 entre las ciudades globales más resilientes ante el calor extremo en las próximas décadas, según el índice Heat Resilience Index, elaborado por la consultora internacional Savills, que analiza en su programa de análisis global Impacts cómo afectan los cambios medioambientales, sociales, demográficos y tecnológicos al sector inmobiliario en el mundo.

El índice analiza evalúa 30 ciudades globales tanto por su riesgo de sufrir calor extremo como por su gestión y resiliencia ante las altas temperaturas. En primera posición del ránking se encuentran tres capitales del norte de Europa: Helsinki, Copenhague y Estocolmo, donde las temperaturas muy altas son poco habituales y las políticas de ESG ayudan a mitigar los efectos del clima extremo en sus poblaciones. Entre las no europeas, Ciudad de México destaca en el puesto número 6.

La consultora subraya que incluso las ciudades mejor clasificadas pueden enfrentar riesgos, ya que las olas de calor son especialmente peligrosas en lugares donde los edificios no están diseñados para temperaturas extremas. Por el contrario, las ciudades que regularmente experimentan días con temperaturas superiores a 30°C suelen estar más adaptadas al clima cálido a través del uso extendido de aire acondicionado, aunque el acceso a esta y otras medidas de mitigación del calor podría estar limitado por la desigualdad social.

El informe de la consultora indica la importancia de considerar el calor urbano al planificar grandes proyectos de regeneración, especialmente cuando implican densificación ya que ésta puede intensificar el impacto de las altas temperaturas, afectando a las comunidades locales existentes. Por ejemplo, el precio del suelo frente a parques y cuerpos de agua, a menudo más elevado, suele resultar en una concentración de edificios más altos que pueden formar un efecto de “muro”, dificultando la disipación del aire más fresco hacia las zonas más bajas del entorno urbano. Una solución es trabajar la combinación de alturas de edificios y la permeabilidad en el paisaje urbano.

Savills también señala cómo las ciudades están tomando medidas como crear equipos responsables de calor, rediseñar los espacios públicos, reverdecer las áreas urbanas y promover códigos de construcción energéticamente eficientes. Además, indica que queda trabajo por hacer ya que el calor excesivo exacerba la contaminación del aire, aumenta el riesgo de incendios y el de inundaciones, lo que puede socavar el atractivo de una ciudad para vivir, trabajar y disfrutar, así como el foco de la inversión y la expansión empresarial.

En cuanto al sector inmobiliario, Savills señala que los propietarios de activos inmobiliarios se enfrentan a dos riesgos de calor específicos: riesgo de transición, ante el que es necesario garantizar que los activos puedan adaptarse para gestionar el cambio climático de forma que el uso de energía esté alineado con la regulación futura; y riesgo físico, ya que el calor excesivo puede dañar físicamente los materiales de construcción, por lo que se requiere un mayor nivel de resiliencia estructural. Ignorar cualquiera de los dos tipos de riesgo puede conducir a reducción del valor de los activos y, en el peor de los casos, a edificios abandonados.

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