#4 Aprendizajes de Savills Aguirre Newman tras la prueba de teletrabajo más grande la historia: nos echamos de menos. El factor emocional en el espacio de trabajo.
La situación actual por el brote de COVID-19 ha obligado a las compañías a la organización masiva de sus equipos para trabajar en remoto. Hasta ahora, el teletrabajo suponía un porcentaje de horas o un día a la semana en las empresas que ya lo tenían implantado. Pero todos los equipos a la vez durante al menos dos semanas en remoto es en sí un gran reto que una vez superado, pone encima de la mesa nuevos planteamientos sobre la oficina como lugar de trabajo.
Nuestra experiencia en Workplace para las compañías más punteras en los últimos años nos ha permitido ver ya desde hace un tiempo que el gran reto del headquarter en la actualidad es ser mucho más que una oficina.
Nos echamos de menos. Contactamos por videoconferencia porque necesitamos vernos. No solo para trabajar, también para conversar como compañeros y amigos.
El objetivo es que sea un lugar conocimiento, de encuentro y comunicación, el escenario en que se generan los éxitos de la organización y un medio de comunicación para difundir externa e internamente los valores de la organización. Es decir, que pudiendo trabajar en cualquier lugar, como se está demostrando y se va a demostrar en esta situación crítica que estamos viviendo, las personas quieran ir a la oficina. Sabemos que solo en persona se genera la confianza, el debate, trabajo en equipo, sinergias, sentimiento de pertenencia y compromiso para una cultura corporativa que retenga y atraiga talento.
Pero además, como base de los objetivos corporativos de cualquier compañía, estos días se revela claramente el factor emocional en la unión de los equipos y de las personas con las que trabajamos habitualmente. Nos echamos de menos. Contactamos por videoconferencia porque necesitamos vernos. No solo para trabajar, también para conversar como compañeros y amigos. Aunque estemos permanentemente conectados, la despedida en una videocall, call, chat, email o cualquier otro canal es un sincero “nos vemos pronto”, y lo dice todo.
El compromiso, profesionalidad y confianza mutua entre empleados, equipos y empleadores comprobados estos días serán por todo lo aprendido una gran oportunidad para avanzar aún más hacia la oficina del futuro.
Varias investigaciones han tratado desde hace años los beneficios del teletrabajo y las políticas de flexibilidad, entre ellos el aumento de la productividad en el rendimiento de las personas que teletrabajan parte del tiempo. Trabajar desde casa significa generalmente que las personas tienen mayor autonomía sobre su trabajo y cómo manejar sus vidas y responsabilidades. Se ha demostrado que el teletrabajo conduce a una mayor satisfacción laboral, a un menor absentismo y rotación, a un mayor compromiso con la organización y, lo que es más importante, a una reducción del estrés asociado al trabajo.
El gran reto tras esta gigantesca prueba será mantener lo aprendido mediante ecosistemas de trabajo equilibrados y flexibles, que permitan a las compañías salir reforzadas en su cultura corporativa y en sus formas de trabajo ante cualquier contingencia y en el que las personas ganen en satisfacción profesional y personal.
El compromiso, profesionalidad y confianza mutua entre empleados, equipos y empleadores comprobados estos días serán por todo lo aprendido una gran oportunidad para avanzar aún más hacia la oficina del futuro: aquella a la que en lugar de tener que ir a trabajar, queramos ir porque apreciemos todo lo que aporta a nuestros objetivos en todos los ámbitos un espacio de trabajo común bien diseñado.

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