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Asia: un nuevo foco de inversión. ¿Por qué nosotros no?

¿Qué tienen en común Bulgari, Gucci, Louis Vuitton, Zara, H&M y Mango? Todas ellas son marcas europeas con fuerte presencia en Asia.

En los últimos años, ha habido una afluencia masiva de marcas de primer orden que se han establecido en Asia. A primera vista, esto puede parecer una mera estrategia de expansión, sin embargo, haciendo un análisis más profundo, apreciamos que no se trata de algo tan sencillo.

A pesar de que los informes revelan que la economía de la Eurozona se ha desacelerado recientemente, después de una recuperación de la crisis financiera de 2007, la expansión económica de Asia continúa aumentando con una tasa de crecimiento sin precedentes, "representando más del 60% del crecimiento mundial ... y 5.4% en 2019", según el FMI. Esto no debería sorprendernos puesto que los datos revelan que China y Japón (la segunda y tercera economías más grandes del mundo), e India, que ocupa el sexto lugar, continúan creciendo. Además, el resto de los países asiáticos tuvieron un desarrollo favorable respecto al año pasado, aunque con ligeros descensos, debido a las guerras comerciales entre Estados Unidos y China.

El gran tamaño de población, y el apetito que ésta tiene, además de los pintorescos hábitos de compra de los asiáticos, hacen que las ventas en centros comerciales sigan siendo una apuesta segura.

Asia se encuentra actualmente con una importante población joven que, además, experimenta un rápido crecimiento, especialmente en la India, así como en Indonesia y Filipinas. De cara al inversor, no sorprende que el gasto por consumidor prospere en el sudeste asiático teniendo en cuenta que Asia está experimentando, cada vez más, una creciente clase media con el potencial que ello conlleva. Tampoco puede ser ignorada la repercusión económica que tienen el conjunto de China, India e Indonesia, cuyos países suman la significante cifra de 3 mil millones de personas.

Es cierto que se está produciendo un volumen muy significativo de ventas online, en contraposición a los centros comerciales tradicionales. Así, parece ser que Alibaba llegó incluso a superar a Amazon en el llamado Single´s Day (Día del Soltero). Asimismo, existe una proliferación de players regionales que también afectan al comercio tradicional, tales como Taobao, Salora, Wish, Shopee y Lazada. Sin embargo, el gran tamaño de población, y el apetito que ésta tiene, además de los pintorescos hábitos de compra de los asiáticos, hacen que las ventas en centros comerciales sigan siendo una apuesta segura.

Sin ir más lejos, el Día de la Familia a menudo se concibe como un día perfecto para comprar. Además, el clima cálido de Asia supone un aliciente perfecto para frecuentar centros comerciales, donde la temperatura suele ser más bien refrescante. Así como también es bastante común que las reuniones de trabajo se realicen en restaurantes o cafeterías.

El turismo y las compras guardan una estrecha relación. Prueba de ello es que, en las últimas décadas, Asia se ha convertido en un destino muy popular entre los llamados millennials y la población jubilada de occidente. Además, de forma paralela, Asia también se ha establecido como destino de moda para las nuevas generaciones coreanas y la creciente clase media china. Éstos últimos han desarrollado un gusto voraz por las compras en dicho continente. Este fenómeno se ha visto favorecido, gracias a la posibilidad de comprar packs que combinan alojamientos y vuelos económicos.

Hay que tener en cuenta que la oferta comercial no se limita a la moda y a los artículos de lujo. Recientemente, Lizarran (la franquicia por excelencia de pinchos en España) se ha establecido en Japón introduciendo este tipo de gastronomía. También han sido sonados los casos como la cadena estadounidense Popeyes Louisiana Kitchen, después de expandirse en Tailandia y Filipinas, ha llegado a un acuerdo para abrir en China; Shake Shack, procedente de Nueva York, ha abierto en Filipinas; y, Tim Hortons, que procede de Canadá, también se ha establecido en China.

¿Qué otro tipo de productos o servicios son irresistibles para los asiáticos? ¿Qué se demanda en estos países? 

Por otro lado, debemos preguntarnos; además de la comida y la moda, ¿qué otro tipo de productos o servicios son irresistibles para los asiáticos? ¿Qué se demanda en estos países? ¿Será la decoración de hogar al estilo europeo el producto por excelencia desde el éxito de IKEA en Hong Kong, Singapur y Filipinas? ¿Qué impacto tienen los electrodomésticos, fragancias o productos cosméticos de gama media? O, ¿serán los adornos y accesorios para el hogar como los productos de la cadena holandesa Hema y la tienda de origen danés Flying Tiger Copenhagen?

Una expansión al extranjero no siempre resulta fácil, especialmente en Asia, donde existen grandes diferencias culturales. Ejemplos de ello serían las significantes diferencias entre el ambiente de festejo de España y Japón; las clásicas barreras del idioma (a excepción de Birmania, Singapur y Filipinas cuyos países comparten como idioma el inglés); la diferente sensibilidad de la población; o las peculiaridades en los tratos comerciales (como es el caso de la extrema atención que se le presta a las tarjetas de negocio en Asia), que llegan, incluso, a tener que hacer cambios sustanciales del producto a exportar con el fin de adaptarse a una cultura diferente. Todo ello nos conduce la necesidad innegable de contar con un exhaustivo trabajo de análisis e investigación por parte de consultoras estratégicas, como también con soluciones cada vez más creativas de marketing. Sin olvidar el riesgo que conlleva hacer frente a estas particularidades.

Asia es un mercado gigante y ofrece oportunidades emocionantes para las marcas europeas. A pesar de los disturbios políticos locales en algunas áreas, es una gran apuesta para la inversión siempre que se elijan bien a los socios locales. Además, puede ser una alternativa innovadora para las marcas más competitivas debido a que su mercado es receptivo a los bajos costes laborales y un entorno comercial favorable.

Por lo tanto, si tenemos en cuenta la pasión innata por la gastronomía, la moda y las compras en general (tal y como puede apreciarse en los centros comerciales), unido a un turismo local asequible, se puede afirmar con facilidad que el mercado de consumo asiático es, a largo plazo, una apuesta más segura que la burbuja inmobiliaria y las vicisitudes del mercado de valores.

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