Conclusiones
La crisis sanitaria y económica que ha desencadenado el COVID-19 ha planteado importantes incógnitas sobre el futuro del retail.
Los centros comerciales están reaccionando mediante la incorporación de las nuevas tecnologías que van a imperar en el mercado así como los máximos protocolos de seguridad.
Solidariad, sotenibilidad y slow mood son las tres tendencias que adoptará el nuevo consumidor y las que van a dirijir los pasos de las marcas.
El e-commerce ha sabido aprovechar la importante baza con la que ha contado durante la cuarentena, aunque que se han detectado importantes áreas de mejora.
La moratoria en el pago de rentas y la amenaza de un posible rebrote ha provocado una casi paralización de la inversión en retail.
Pese a ello se prevé que el segmento tradicional (excluyendo high street) alcance 2.000 millones de euros en 2020.
Esta cifra supera a la de 2019 por la venta de Intu Asturias e Intu Puerto Venecia en los primeros meses del año, así como por el número de carteras de supermercados transaccionados.
En cuanto al mercado high street la paralización de la actividad fue casi total durante la cuarentena y se espera que la actividad sea retomada en la segunda mitad del año.