La mayoría de los confinamientos impuestos por los gobiernos europeos no se implementaron hasta marzo, lo que ha limitado las contrataciones que iban a concluirse a finales del 1T.
Los datos de crecimiento del PIB durante el primer trimestre del año mostraron un -5,8% en Francia, un -5,2% en España; se espera que Alemania sea la más resiliente de las principales economías europeas. Sin embargo, pensamos que el auténtico pico negativo se reflejará en las cifras del T2 de 2020, dado que los efectos del confinamiento solo empezaron a manifestarse plenamente a partir de la segunda mitad de marzo.
Aunque aún nos encontramos en una fase relativamente temprana para predecir el alcance total de la recesión, la lectura del mes de abril del Índice de Gestores de Compras (PMI, Purchasing Managers Index) de los servicios de la Eurozona, de 11,7, es el nivel más bajo registrado (en el sector de servicios, si el valor es superior a 50, significa expansión; si está por debajo, contracción). Esto se ha debido en gran medida a los subsectores de hostelería y turismo. Sin embargo, dada la intensidad de la reducción, es difícil mantener la habitual correlación entre el PMI y los niveles de crecimiento del PIB. Las previsiones de Capital Economics en mayo de 2020 indican una previsión del PIB del -12% en la Eurozona durante 2020 y un rebote del 10% en 2021.
Un aspecto más positivo es que tras las restricciones, los empleados vuelven gradualmente a sus lugares de trabajo. Los propietarios de oficinas se alegrarán de saber que en abril se cobró cerca del 80% de los alquileres, lo que supone que este es uno de los segmentos de inmobiliario terciario más resilientes.