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Madrid, entre las cinco mejores opciones para empresas del sector finanzas en busca de localización en Europa

El informe European Cities 2017 de Savills plantea la capacidad competitiva de las ciudades de Europa

Savills ha publicado un exhaustivo estudio en el que analiza las principales ciudades europeas en el contexto internacional con el fin de facilitar a las empresas la elección de las mejores localizaciones para sus plantillas en función de factores de decisión como disponibilidad de espacio de oficinas, acceso a talento, impuestos para las empresas y para los trabajadores, facilidad de hacer negocios o costes inmobiliarios sobre una base comparable.

El informe European Cities 2017 de Savills plantea la capacidad competitiva de las ciudades de Europa en una situación geopolítica de incertidumbre frente a Estados Unidos o Asia, señalando que así como no todos los países europeos se comportan de igual manera en cuanto a crecimiento económico y demográfico, tampoco las ciudades dentro de los países lo hacen, por lo que el enfoque de las empresas a la hora de elegir localización merece una mirada centrada en las ciudades.

El análisis se centra en doce de las principales urbes del continente a las que Savills categoriza en función del tamaño de su economía en tres grupos: las “potencias globales”, que incluye Londres, París, Moscú y Madrid; las “aceleradoras urbanas”, Berlín, Dublín, Estocolmo y Milán; y las “aspirantes”, Ámsterdam, Bruselas, Frankfurt y Varsovia.

Ciudades vs. Países + Financiero vs. Tecnológico

La consultora señala que tras la crisis, la recuperación económica está siendo liderada por las ciudades más que por los países, con un 21% de crecimiento medio del PIB frente a un 15% de los países en los que se encuentran, y que en los últimos diez años, el motor del crecimiento ha sido el sector tecnológico, apoyado en el tradicional financiero y servicios, pero cada vez con mayor diferencia entre ambos. La media de crecimiento del sector TIC en las doce ciudades analizadas fue del 55%, frente al 23% del sector financiero y servicios, y se espera que esta brecha se ensanche aún más. Del mismo modo, el estudio señala que si bien el sector financiero y de servicios es el que aporta riqueza a la economía de una ciudad, el tecnológico, al crecer más rápido, es más importante para la generación de empleo.

Savills apunta que la nueva industria digital no solo crece más rápido que los sectores de finanzas y servicios, sino que también está alterando la forma de trabajo de estos sectores más convencionales, por lo que a la hora de buscar nuevas localizaciones “las compañías buscan los recursos humanos que necesitan para desarrollarse en este nuevo entorno y pasan a plantearse qué ciudades ayudarán a atraer capital humano además de pensar en términos de ahorro de capital financiero por coste inmobiliario e impuestos”.

En cuanto a coste inmobiliario y para proporcionar una base comparable, Savills ha analizado las rentas de alquiler e impuestos relacionados con el espacio de trabajo necesario para dos equipos de idénticas características, uno del sector financiero y otro del sector creativo/tecnológico, y el coste de vivienda para los distintos perfiles del equipo, que incluye desde un CEO expatriado a personal administrativo. De este modo, la comparativa incluye localizaciones en los distritos de negocios generalmente preferidos por el sector financiero y en zonas secundarias más atractivas para la nueva industria digital, así como el coste residencial adecuado según el perfil de los empleados.

¿Alternativas a Londres para el sector financiero?

Como cierre del informe, el departamento de World Research de Savills se pregunta si alguna ciudad europea ocupará el sitio de Londres como el próximo principal centro financiero en Europa a raíz del Brexit. Y la respuesta es que ninguna en concreto.

La consultora señala que no es probable que se vuelva dar una concentración de factores relativos a marco regulatorio, impuestos, atracción cultural, idioma o espacio de trabajo en otra ciudad como la que han convertido durante las últimas tres décadas a Londres en un centro financiero global y apunta que la dispersión de funciones en el sector finanzas ya había comenzado antes del resultado del referéndum sobre la permanencia en la UE debido al impacto de la innovación tecnológica en sector. Londres se mantendrá como centro financiero y el efecto del Brexit sería más bien una deslocalización de ciertos equipos y funciones que se dispersarán en distintas ciudades según las necesidades de bancos, instituciones financieras o aseguradoras.

Aunque París pudiera parecer la alternativa obvia para estos equipos, dado su tamaño financiero y categoría como ciudad global, algunas ciudades con capacidades más específicas pueden ser preferibles, especialmente si son capaces de atraer el tipo de fuerza laboral necesaria. Sobre esta base, la “lista corta” de Savills propuesta para empresas financieras incluye estas cinco ciudades:

  1. Ámsterdam – por su oferta cultural y capacidad para el idioma inglés
  2. Dublín – por su marco impositivo e idioma inglés
  3. Madrid – por su escala global y su fuerte atracción cultural
  4. Fráncfort – como ciudad de servicios financieros para la mayor economía europea y sede del Banco Central Europeo (BCE)
  5. París – por su tamaño y rango como ciudad global.

Cada una de estas ciudades ofrece distintas atracciones y puntos fuertes, pero ninguna sería capaz de absorber el total de empleados que se deslocalizara desde Londres. En el supuesto de que tan solo el 10% de los empleados del sector financiero londinense tuviera que ser reubicado, la problemática para una única ciudad sería muy compleja pues supondría unas 400.000 personas, cuando por ejemplo, el sector financiero completo de Frankfurt supone en torno a 80.000 empleados.

Con un número estimado en torno a 13.000 empleados susceptibles de ser reubicados, se requerirían 250.000m² de oficinas de calidad disponibles en superficies de entre 1.000 y 5.000 m², según el informe. Esta superficie de oficinas actualmente no se encuentra en todas las ciudades analizadas. Los encargados de encontrar nuevas localizaciones mirarán no solo el espacio actual disponible, sino la capacidad construir en una ciudad.

Madrid dispone actualmente de 1,39 millones de metros cuadrados, de los cuales apenas el 20% son considerados de calidad superior (nuevo desarrollo, rehabilitación integral posterior a 2010 y actualizaciones posteriores a 2014). Serían unos 300.000 m² con distribución muy similar respecto a la M-30, 49% dentro y 51% fuera, pero habría que analizar los requerimientos específicos de cada compañía, como zona de mercado, tamaño de la superficie, preferencia de sede única o edificio multi-inquilino y otros aspectos que podrían cuadrar o no con superficies existentes.

La capital española está bien posicionada además por el nivel de inversión inmobiliaria actual, junto con París y Fráncfort. Entre 2017 y 2018 se espera además la incorporación de casi 250.000 m² nuevos (126.000) o rehabilitados (121.000) en el mercado de oficinas madrileño y con toda seguridad seguirán actualizándose edificios que vayan quedando vacíos. Sin embargo, Ámsterdam, con baja disponibilidad, cuenta con una regulación muy flexible en cuanto a política urbanística de la que podría beneficiarse.

Otro factor inmobiliario a tener en cuenta es el coste de la vivienda. En algunas localizaciones podría resultar en general más caro para una empresa que el espacio de trabajo, debido a la presión que ejerce sobre los salarios, así como las amenazas que las viviendas inasequibles plantean para la retención del personal.

Savills señala que para las empresas, la calidad, la disponibilidad y la competitividad tanto en espacio de trabajo como residencial es fundamental en la carrera por atraer talento.

Londres y París son las ciudades más caras de Europa para ubicar un equipo con oficina y vivienda, la mayoría del gasto de alojamiento es por el coste residencial, 72% y 84% del coste total inmobiliario respectivamente. También Ámsterdam y Dublín tienen un coste relativamente alto de alojamiento residencial en comparación con el del espacio de trabajo. Madrid, sin embargo, tiene un coste residencial de los más asequibles entre las doce ciudades analizadas.

Además de los datos inmobiliarios, Savills ha analizado tres factores fundamentales para valorar la conveniencia de estas cinco ciudades para compañías financieras. En primer lugar, el marco regulatorio, el tratamiento impositivo tanto para la empresa como para los empleados y facilidad para hacer negocios. En segundo lugar, la prevalencia de población angloparlante, esencial en el comercio global, y en tercer lugar, el atractivo cultural de la ciudad como imán para la élite global financiera.

Las ciudades más pequeñas como Ámsterdam y especialmente Dublín están a la cabeza en el primer aspecto, especialmente en comparación con París donde los impuestos de sociedades son un 50% más altos que en la media de ciudades Europeas, y el coste de la seguridad social también es elevado. Madrid se sitúa en la media respecto al resto de ciudades analizadas en el informe en este aspecto.

En cuanto a atracción cultural, un factor que ha jugado un papel importante en la atracción de talento hacia Londres, Ámsterdam y Madrid están casi igualadas y muy por encima de Fráncfort, aunque París es la más cercana a la capital británica. En cuanto a población angloparlante, España no sale tan bien parada en la comparativa, si bien es necesario puntualizar que los datos en este caso son para país, no para ciudad.

Para más información: World Research - European Cities 2017

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