Coliving
Este nuevo modelo consiste en el alquiler de un pequeño espacio privado, en un edificio en el que se dispone de amplias zonas comunes, como salones, zona de trabajo, gimnasio o piscina, y una serie de servicios adaptados a los inquilinos. Los inquilinos iniciales del coliving suelen tener entre 25 y 35 años, aunque no sea un límite estricto ya que lo que se persigue es dar respuesta a una forma de pensar, actuar y vivir, en especial al salir de la universidad y dejar las residencias de estudiantes. En España, la emancipación comprando vivienda se retrasa, ya sea por la imposibilidad de acceder a financiación ante la falta de ahorros, por la inseguridad y movilidad profesional o por cambio cultural. Además, hoy la gente joven prefiere usar y disfrutar, frente a la posesión y propiedad tradicional.
La flexibilidad y los servicios bajo petición son claras ventajas. El uso poco frecuente de cocinas y electrodomésticos, no se justifica, cuando pueden compartirse y dotarse de manera individualizada sólo de elementos básicos para el uso diario. En zonas comunes pueden organizar cenas familiares y de amigos, reservar salas, usar un gimnasio, tener zonas de trabajo o salones para juegos, cine y televisión. En cuanto a servicios, la limpieza, lavandería, planchado, servicios sanitarios, entre otros.
La facilidad y flexibilidad son características básicas que hacen que se adapte más a la demanda que el producto tradicional, mucho más rígido en forma y uso, además de la tasa de esfuerzo que supone el alquiler tradicional.
Pero no sólo existe una demanda potencial en las nuevas generaciones, sino que vamos a ver un boom en las más experimentadas, tanto por el aumento de la calidad y de la esperanza de vida, hasta que en el tramo final de la vida se requiera el traslado a una residencia de la tercera edad.
En su contra tiene que es un producto que aún no está regulado al igual que sucede con el resto del mercado inmobiliario, siendo el urbanismo, la piedra fundamental. El coliving se puede considerar un híbrido entre el residencial, hotel y residencia comunitaria, lo que complica la obtención de licencia de actividad. Ello dificulta dar seguridad jurídica al inversor, al ser difícil casarlo con una tipología concreta de suelo.