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3 retos para lograr oficinas sostenibles

Los mayores retos para las oficinas sostenibles están en los edificios existentes, que suelen ser muy ineficientes energéticamente y no están preparados para las nuevas exigencias de confort y funcionalidad que requieren los espacios de trabajo de hoy en día. En este sentido, nos encontramos tres retos:

Primero: Sostenibilidad no es igual a una gran inversión.

Hay que sacar el máximo provecho al presupuesto. La sostenibilidad no sólo se basa en técnicas y tecnologías punteras, sino sobre todo en usar el sentido común y en buscar estrategias inteligentes, teniendo en cuenta que el 70% de las decisiones asociadas con los impactos ambientales se toman durante el primer 10% del proceso de diseño. Si la sostenibilidad se integra en el proceso durante las primeras etapas, en lugar de realizarse como un esfuerzo de último momento, no se requiere de una inversión adicional significativa. 

En la División de Arquitectura sabemos que para hacer proyectos sostenibles hay que pensar y tomar decisiones de manera integral, buscando sinergias y colaboración entre distintas disciplinas, para conseguir los mejores resultados a todos los niveles. Por eso nuestra forma de pensar los espacios con criterios de sostenibilidad impacta también en el mejor aprovechamiento de los metros cuadrados, en la adecuación de los espacios a las nuevas formas de trabajar y en el confort de los usuarios.

Cuando los proyectos siguen estas pautas, es muy fácil que el sobrecoste de sostenibilidad sea mínimo o incluso inexistente, como hemos conseguido ya en varios proyectos que han obtenido sello de sostenibilidad.

 

Segundo: Mejorar la salud y el confort.

El bienestar del usuario está íntimamente ligado a la sostenibilidad, porque un edificio sostenible debe asegurar un uso perdurable el tiempo garantizando las mejores condiciones de confort y bienestar. En este sentido, el diseño debe priorizar la luz natural, la calidad del aire interior y los materiales de baja toxicidad, así como el confort térmico y acústico.

Una estrategia de sostenibilidad puede influir significativamente en la mejora del confort y en el aprovechamiento del espacio. Por ejemplo, se puede reducir el consumo energético instalando láminas de filtro solar en las fachadas acristaladas, de tal manera que se reduzca la impulsión de aire frío para climatizar los espacios en verano. Al reducir la impulsión de aire frío se minimizan las corrientes molestas, y se mejora el confort cerca de las ventanas, de tal manera que se pueden aprovechar los metros cuadrados para situar puestos de trabajo también en el perímetro del edificio.

 

Tercero: Conseguir una certificación de sostenibilidad (BREEAM, LEED o WELL).

La certificación de sostenibilidad, significa que un tercero independiente, acredita que se cumplen con unos requisitos de sostenibilidad que están por encima de los requerimientos normativos y de la media del sector. Es una garantía de calidad técnica y de compromiso medioambiental que acredita los objetivos marcados en el proceso de diseño y construcción, y que posiciona los centros de trabajo muy favorablemente en un mercado cada vez más complejo y competitivo. 

Nuestro punto fuerte es que la sostenibilidad está integrada en nuestra forma de hacer arquitectura; los equipos de diseño tienen en cuenta siempre las mejores prácticas, nuestros ingenieros buscan la mejor opción posible en relación coste-eficacia y nuestra área de Sostenibilidad y Medio Ambiente da soporte en todo momento. Al estar todo el proceso integrado cubriendo todas las áreas de construcción sostenible, podemos realizar la consultoría de certificación LEED, BREEAM, y WELL, simplificando la interlocución durante el proceso de obra y ofreciendo agilidad y resultados a nuestros clientes.

Además de conseguir certificados internacionales de reconocido prestigio, nuestras obras son medioambientalmente responsables; la División de Arquitectura tiene el certificado de Gestión Medioambiental UNE-EN ISO 14001, que abarca todos nuestros procesos de trabajo y especialmente se enfoca en la reducción del impacto medioambiental de las obras que gestionamos, que son sometidas al más estricto control en cuanto a impactos ambientales: residuos generados, emisiones atmosféricas, ruido y consumo de recursos.

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