El servicio de Facility Management se ha convertido en una herramienta imprescindible para optimizar la gestión operativa de muchas empresas.
Ventajas como la implantación de procesos simplificados de interlocución entre el cliente y el proveedor, costes competitivos y la posibilidad de ofrecer nuevos servicios acordes a las necesidades del cliente sitúan dicho servicio como la opción más adecuada para abordar con éxito su gestión.
Asimismo cabe destacar que el área de influencia del Facility Manager dentro de las empresas ha crecido exponencialmente como consecuencia de su penetración en la operativa de los clientes, la habitual inexistencia de una figura in house que aglutine y centralice estas funciones y recientemente mediante la entrada en juego de nuevos parámetros, de índole inmobiliario, que tienen una repercusión directa en la gestión de sus recursos.
Bajo este nuevo escenario nace el Facility Management 3.0 estableciéndose como una nueva figura centralizadora, dando cobertura a las necesidades inmobiliarias de cualquier empresa.
Mediante un nuevo enfoque que consigue dotar al cliente de herramientas para una correcta toma de decisiones, buscando eficiencia económica y operativa inmobiliaria.
Como novedad inicial, se añade un nuevo componente inmobiliario al Facility Service tradicional. El Facility Manager 3.0 no se limita a la ejecución y optimización de los servicios requeridos por el cliente sino que debe analizar otros gastos asociados al contrato de arrendamiento. Bajo su gestión se deben analizar los servicios comunes del inmueble, el presupuesto de gastos, el porcentaje de participación recogido en el contrato de arrendamiento y las liquidaciones que realiza el propietario del inmueble arrendado. En base a este ejercicio, el cliente, como usuario del inmueble, dispone de datos relevantes para solicitar o requerir al propietario medidas que optimicen los servicios recibidos y mejoren el confort y satisfacción en el edificio.
El Facility Manager 3.0 no se limita a la ejecución y optimización de los servicios requeridos por el cliente sino que debe analizar otros gastos asociados al contrato de arrendamiento.
Por otro lado, uno de los nuevos pilares bajo los que se fundamenta la nueva figura del Facility Management 3.0, se denomina Real Estate, entendiendo como tal la situación del cliente en relación al Inmueble que ocupa y su relación con las tendencias del mercado Inmobiliario. El Facility Manager debe implicarse en el análisis de datos estratégicamente tan relevantes como las características técnicas del Inmueble arrendado, su ubicación, las condiciones del contrato de arrendamiento que le vincula a dicho activo (vencimiento del contrato, break options, gastos repercutibles) y la situación del mercado (edificios disponibles y precios de mercado), todo ello con el objetivo de elaborar un diagnóstico y realizar recomendaciones al cliente. El resultado de la consultoría debe marcar la estrategia a seguir en relación a una posible renegociación de las condiciones contractuales o bien identificando la oportunidad de trasladar su actividad a otros inmuebles con ventajas competitivas para su negocio.
Finalmente el Facility Manager debe analizar un elemento clave en la operativa interna del cliente, su consumo de espacios, identificando ineficiencias y buscando soluciones que permitan optimizar sus recursos. Para llevar a cabo este servicio denominado Workplace, el Facility Manager debe aplicar su conocimiento inmobiliario mediante un análisis del determinados elementos tan importantes como: el entorno de trabajo del cliente, sus ratios de ocupación, los puestos de trabajo, el número de salas, los flujos de relación entre los distintos empleados (incluyendo la movilidad y sus perfiles), sus hábitos y costumbres, las relaciones interdepartamentales de la compañía así como las previsiones de crecimiento. Este análisis ofrece una imagen real de la operativa de la compañía, lo que permite obtener un indicador de su forma de trabajo e identificar puntos de mejora en el uso de sus espacios de trabajo.
Cabe destacar que las nuevas funciones descritas anteriormente se interrelacionan entre sí ya que, por ejemplo, las conclusiones del análisis del servicio denominado Real Estate puede recomendar el traslado de la actividad de la empresa a una nueva ubicación donde, a su vez, el Facility Manager deberá analizar su nueva implantación bajo los parámetros descritos en el servicio Workplace.
Es necesaria la colaboración de una empresa que disponga de expertos inmobiliarios que puedan dar cobertura a las nuevas necesidades del cliente.
Dada la especialización y conocimientos requeridos para poder analizar todos los parámetros inmobiliarios descritos en el presente artículo es necesaria la colaboración de una empresa que disponga de expertos inmobiliarios que puedan dar cobertura a las nuevas necesidades del cliente.
Disponer de una figura con una visión holística de los elementos inmobiliarios garantiza al cliente una correcta toma de decisión, apoyando a los objetivos de su negocio y aportando la mayor rentabilidad de sus recursos, por ello desde Aguirre Newman somos conscientes de los nuevos retos e incorporamos nuevos servicios al Facility Management con el objetivo de convertirnos en los partners inmobiliarios de referencia de nuestros clientes.
Foto: David Cardelús
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